El rancho en la memoria: aunque vivas en la ciudad, algo se queda
- Redacción

- 8 jun
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Muchas personas en Sonora viven en la ciudad, pero cargan una memoria de rancho. Puede venir de los abuelos, de vacaciones, de historias familiares, de la música, de la comida, de una forma de hablar o de valores aprendidos sin discurso. El rancho se queda, incluso cuando la vida diaria ocurre entre avenidas, oficinas y fraccionamientos.
La cultura ranchera no es solo una estética. Es una forma de relacionarse con el trabajo, la familia, los animales, la tierra, la comida y el tiempo. Para algunos es experiencia directa. Para otros, herencia. Pero en ambos casos aparece en gestos cotidianos: una frase, una canción, unas botas, una carne asada, una historia repetida, una manera de recibir visitas.
En la ciudad, esa memoria se transforma. La troca reemplaza al caballo como símbolo de movilidad. La música regional suena en bocinas urbanas. Los sombreros aparecen en fiestas, conciertos o reuniones. La comida conserva sabores de origen. El rancho se vuelve identidad cultural más que ubicación.
Documentar esta presencia permite entender cómo el norte mezcla campo y ciudad. Hermosillo no es completamente urbano en su imaginario. Muchas familias mantienen vínculos con pueblos, ranchos, parcelas o historias de generaciones anteriores. Ese pasado influye en cómo se entiende la pertenencia.
También hay nostalgia. El rancho puede recordarse como libertad, infancia, trabajo duro, vacaciones, familia o una vida más simple. Pero esa nostalgia no siempre es idealización; también puede contener sacrificio, distancia, dureza y pérdida. Una mirada documental debe sostener ambas cosas.
El rancho en la memoria aparece en objetos: fotografías viejas, herramientas, sombreros, hebillas, recetas, muebles, animales, camionetas y canciones. Cada elemento puede abrir una historia.
Aunque vivas en la ciudad, algo se queda. Tal vez no como rutina diaria, pero sí como forma de mirar el mundo. En Sonora, el rancho no está tan lejos: muchas veces vive dentro de la conversación.




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