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El boulevard como escenario: historias que pasan manejando
En Hermosillo, muchas historias suceden sobre ruedas. La ciudad se atraviesa en carro, se conversa en carro, se espera en carro y a veces se piensa mejor manejando. El boulevard no es solo infraestructura; es escenario cotidiano. La cultura del carro forma parte de la vida urbana del norte. Las distancias, el calor y el crecimiento de la ciudad han hecho que moverse en automóvil sea más que comodidad. Para muchas personas es necesidad, refugio y extensión de la vida privada.
Hermosillo de noche: la ciudad que se enciende cuando el sol se va
Hermosillo de noche no es simplemente la versión oscura de la ciudad. Es otra ciudad. Cuando el sol se va, cambian los cuerpos, los sonidos y las posibilidades. Lo que durante el día parecía quieto o encerrado empieza a moverse con otra energía. La noche hermosillense se enciende en muchos lugares, no solo en bares o antros. Se enciende en los dogueros, las taquerías, las cenadurías, las avenidas, los carros, las plazas, los patios y las filas para comprar algo tarde. La vida
Los oxxos, las gasolineras y la vida de paso en el norte
Hay lugares que parecen demasiado comunes para ser contados, pero sostienen buena parte de la vida cotidiana. En el norte, los Oxxos, las gasolineras y las tiendas de carretera son más que puntos de compra rápida. Son estaciones de paso, descanso, encuentro y supervivencia. En ciudades largas como Hermosillo, donde muchas actividades dependen del carro, estos espacios funcionan como pausas dentro del movimiento. Ahí se compra agua, café, hielo, cigarros, botanas, saldo, pilas

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